NEUROTRANSMISORES PARA EL LIDERAZGO

¿Sabías que tomamos alrededor de 20.000 decisiones de media al año?, de estas 20.000 decisiones, nosotros sólo somos conscientes del 1%, y además cada vez que tomamos una decisión, nuestro cerebro cambia, debido a la plasticidad cerebral del mismo.

Muchas veces, lo que sucede es que tomamos una decisión y luego no estamos seguros de haber tomado la dirección correcta, o nos pasamos horas y horas preguntándonos que hubiese pasado si hubiésemos escogido la opción B.

Además, tanto en nuestra vida personal, como en la vida profesional, las decisiones que tomamos y la actitud con la que hacemos las cosas reflejan nuestro nivel de liderazgo, tanto interno, como el que proyectamos hacia los demás.

Y aunque parezca mentira, podemos potenciar dicho liderazgo y acertar más en nuestras decisiones, potenciando ciertos neurotransmisores.

A partir de ahora los llamaremos los neurotransmisores del liderazgo y son los siguientes:

  1. Dopamina: Se considera el centro del placer, ya que regula la motivación y el deseo y hace que repitamos conductas que nos proporcionan beneficios o placer. Uno de los papeles más importantes de la dopamina es la regulación del aprendizaje, concretamente el aprendizaje por condicionamiento.
  2. Serotonina: La serotonina sirve para estabilizar el estado emocionaldel ser humano ante situaciones de tensión. Concretamente, sirve para inhibir la agresividad y las conductas violentas que pueden derivarse de ella. Así pues, las personas más impulsivas y violentas tienden a tener menos niveles de serotonina actuando sobre puntos clave del cerebro que aquellas que son más pacíficas. Además, esta sustancia se lleva especialmente mal con la testosterona, una hormona que, al actuar sobre las neuronas haciendo que sean más insensibles a la serotonina, potencia el comportamiento agresivo.
  3. Acetilcolina: La capacidad de aprendizaje del ser humano mediante la percepción está mediado en gran medida por la acción de la acetilcolina, así como también el hecho de mantener la atención e incluso el nivel de conciencia. La acetilcolina provoca que la corteza cerebral se mantenga activa y permita el aprendizaje. La acetilcolina es también una sustancia de gran importancia a la hora de formar los recuerdos y configurar nuestra memoria, participando en la gestión del hipocampo desde esta zona.
  4. Oxitocina: Este neurotransmisor es el que nos permite encender y desarrollar ciertas conductas sociales, tales como la empatía, la confianza, la amistad, la generosidad o el altruismo. Gracias a ella nos conectamos entre nosotros, con otras especies, con el entorno e incluso con nosotros mismos para coexistir en mayor armonía comprendiendo que el afecto, el altruismo, el cuidado y el autocuidado, garantizan la supervivencia. Por último, Se ha descubierto que la oxitocina incrementa nuestra atención hacia la información social y emocional de nuestro ambiente. Nos guía hacia determinados estímulos para procesarlos como significativos y poder recordarlos, interpretarlos y procesarlos.
  5. Gaba: es un neurotransmisor ampliamente distribuido en las neuronas del córtex cerebral. ¿Qué significa esto? Pues que el GABA es un tipo de sustancia que es utilizada por las neuronas del sistema nervioso a la hora de comunicarse entre sí a través de unos espacios (llamados espacios sinápticos) por los cuales se conectan entre ellas. El rol del GABA es inhibir o reducir la actividad neuronal, y juega un papel importante en el comportamiento, la cognición y la respuesta del cuerpo frente al estrés. Las investigaciones sugieren que el GABA ayuda a controlar el miedo y la ansiedad cuando las neuronas se sobreexcitan.  Por otro lado, los niveles bajos de este neuro-transmisor se asocian a trastornos de ansiedad, problemas para dormir, depresión y esquizofrenia. También se ha constatado que las neuronas jóvenes son más excitables que las antiguas, y esto es debido a la función que ejerce el GABA sobre las primeras.

Ahora ya que hemos descrito los 5 neuro-transmisores del liderazgo, tengo una buenísima noticia, y es que sí se pueden “entrenar”, o hacer que suban los niveles de dichos neuro-transmisores voluntariamente.

Para generar dopamina, los expertos en neurociencia, recomiendan ponerse metas diarias o semanales, (pequeñas pero retadoras), de esta forma cuando las superemos, nos sentiremos más confiados y más seguros de nosotros mismos.

Para liberar serotonina, debemos realizar cosas que nos ayuden a estar relajados, como pasear, escribir, escuchar música, pintar, etc. Estas actividades nos ayudaran a conectar las dos partes del cerebro y permitirán que nuestras ideas fluyan con mayor facilidad.

Liberamos oxitocina cuando estamos en contacto con los demás, y desarrollamos habilidades como la escucha activa y la empatía.

Si lo que queremos es liberar acetilcolina, debemos intentar aprender cosas nuevas, sea lo que sea, para no perder densidad neuronal.

Por último, para liberar gaba, debemos realizar actividades como la meditación y el mindfullness, ya que es el neurotransmisor que equilibra el resto.

Y TÚ, ¿A QUÉ ESPERAR PARA DESARROLLAR TU LIDERAZGO?

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